Formación a medida: cuando el alumno es el protagonista

Ir a clase y no tener horarios. Controlar y, prácticamente, poder parar el tiempo. Acceder a la formación cuando y desde cualquier lugar, siempre a disposición para ser atendido cuando lo necesite. Conocer el avance y tener todos los recursos a un solo click. Que el estudiante sea el centro y que solo haya una meta posible: el éxito.
Formación a medida: cuando el alumno es el protagonista

Dani Domínguez

4/09/2017



Los tiempos cambian, nada es inamovible. Todo acaba adaptándose a las diferentes épocas. La formación y la educación también se ajustan a las nuevas necesidades. Surgen nuevos planteamientos, metodologías… Nuevas formas de enseñar y de aprender, en definitiva.

En la actualidad, una de estas nuevas metodologías ha roto con la concepción educativa que ha venido siendo la tónica habitual desde antaño. En la forma clásica de entender el aprendizaje, se consideraba al alumno como un sujeto pasivo incapaz de involucrarse dentro de su propia formación. El estudiante oía, pero no escuchaba; y podía participar, pero solo si levantaba el brazo. Su grado de autonomía era prácticamente negativo y no podía salirse del camino.

En la mayor parte de los centros educativos, sea cual sea el nivel de estudios ofertados, al alumno le viene todo dado. No existe la posibilidad de decidir de forma activa aquellos conceptos que va a aprender. Los profesores son los que tienen el poder de llevar a cabo todas estas tareas, que culminan con una evaluación en forma de examen.

Sin embargo, algunos centros han decidido dar un importante paso que genere un cambio en el sistema educativo actual. Y lo han hecho dándole más poder al alumno sin necesidad de quitárselo al profesorado. Tal y como propusieran Aristarco de Samos y, posteriormente, Copérnico, el centro alrededor del cual todo gira, también ha cambiado a pesar de las dificultades. Y ese centro es ahora el estudiante.

Aprendizaje centrado en el estudiante

Siguiendo este patrón, IMF Business School ha desarrollado una metodología de estudio propia denominada IMF Student Centered. De esta forma se adaptan completamente al alumno, a sus horarios y a sus tiempos. Las nuevas tecnologías le permiten el acceso a la formación cuando quiera y desde cualquier lugar.

Aquel sistema histórico (al que podríamos llamar “profesorcéntrico”) sitúa a todos los alumnos a la misma altura y se espera que todos lleguen al mismo punto. Se parte de la base de que todos son iguales, que cuentan con las mismas capacidades y la misma motivación. Los expertos lo desmienten.

IMF orienta su formación al “éxito académico y profesional” de sus alumnos. El profesor se convierte en un acompañante que estimula y guía a su pupilo. Francisco Coll estudió un Máster en Dirección y Gestión de Proyectos siguiendo esta forma de aprendizaje. Según nos cuenta, el hecho de que “el proceso formativo se adapte a tus necesidades a diferencia del presencial, te permite una mejor gestión de los tiempos, permitiendo que se pueda compatibilizar con otras actividades”.

Otra de las grandes cualidades de esta formación es que hace frente a una de las grandes críticas que se le hace al modelo tradicional: la incapacidad de ésta para formar a individuos críticos y diferenciados del resto. El profesor invita al estudiante a la reflexión, a cuestionarse las cosas por sí mismo, a entender el mundo que tiene a su alrededor.

Mirando al futuro

¿Para qué me va a servir esto que estoy haciendo? Esa es la pregunta que más se repiten los estudiantes constantemente cuando se encuentran inmersos en algún tipo de formación. Los centros innovadores como IMF también realizan con sus alumnos eventos y actividades que ayudan a potenciar el networking para establecer contacto y colaboraciones con otros alumnos y empresas. De esta forma consiguen que el estudiante comience a orientar su carrera laboral. Gracias a estos lazos, se disminuye la dificultad de los alumnos para hacerse un hueco en el mercado laboral.

Belén Arcones, Directora Ejecutiva de IMF Business School, asegura que este centro sigue estando cerca del alumno incluso al conseguir su titulación “a través del área de antiguos alumnos”. Y es que una de las máximas de esta escuela, además de la formación, es la empleabilidad de sus pupilos. Para ello, tienen convenio con más de 2.000 empresas y disponen de una bolsa propia de trabajo con más de 12.000 ofertas publicadas. En general, la intención es que los estudiantes sean reconocidos en el mercado, lo cual se traducirá en un mayor empleabilidad de los mismos.

El cambio en la educación es ya un hecho. Un cambio lento, que se hace paso a paso pero que consigue allanar el camino para estudiantes, los verdaderos protagonistas de la formación. El mercado y la sociedad necesitan de individuos críticos que puedan ser capaces de resolver problemas con independencia, y eso solo se consigue otorgándoles la autonomía y la confianza que les permita desenvolverse de una forma correcta en situaciones complicadas. Eso es el aprendizaje centrado en el estudiante.


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