Aprender con videojuegos educativos

Aprendemos más mientras hacemos otras cosas que cuando nos ponemos a estudiar. Pero es que, además, si esas cosas que hacemos nos hacen disfrutar los conocimientos quedan fijados durante más tiempo en la memoria. Aprender a través del juego integra diversión y educación, una simbiosis perfecta. Los videojuegos forman parte del ocio de muchas personas, tanto adultos como niños, pero ¿qué hay de su potencial pedagógico?
Aprender con videojuegos educativos

Luisa Carrasco

12/01/2018



Además de haberse alzado como una de las industrias culturales que más beneficios producen y generar nuevos nichos de empleo las aplicaciones de estos recreativos bienes de consumo van ganando terreno para el entorno educativo. Se exploran cada vez más las posibilidades de los videojuegos para configurarse como nuevas herramientas para el aprendizaje.

¿Qué dicen los estudios sobre sus beneficios?

Desde que aterrizaron de forma masiva en los hogares son muchos los estudios que se han interesado por conocer los efectos, tanto beneficiosos como perjudiciales, que implica jugar a través de una pantalla.

Uno de los estudios más recientes es el elaborado por el Basque Brain Center en Guipuzcoa. Concluye que el uso de los videojuegos facilita el aprendizaje porque mejora de la atención. En concreto, ha centrado el estudio en personas con dislexia. La interacción con videojuegos  produce notables beneficios ya que su uso (moderado) mejora la atención visual y la capacidad lectora.

Otros estudios de base neurocientífica, han demostrado que los videojuegos en los que hay mucha acción mejoran la percepción del jugador de objetos en otros contextos. Si anteriormente se creía que la atención simultánea de cosas estaba limitada a cuatro elementos, estas investigaciones concluyen que las personas que emplean de forma habitual videojuegos llegan a percibir hasta ocho y nueve objetos a la vez.

No todos los videojuegos ayudan a la mejora de estas capacidades, pero los que tienen mucha acción están llenos de sorpresas y no son predecibles por lo que la atención se mantiene alerta y la capacidad visual se despierta.

Aprender con videojuegos educativos

Arcade o de aventuras, todos tienen beneficios

Dependiendo de los objetivos y la propia dinámica los videojuegos pueden clasificarse. Así son también los provechos educativos que pueden obtenerse. Los juegos de plataformas o arcade, tipo Mario Bros. ayudan al desarrollo psicomotor, sobre todo en los más pequeños, y a trabajar la orientación espacial.

Los de aventuras o de rol pueden estimular la curiosidad hacia otras temáticas. Este tipo de propuestas fija un objetivo que se consigue a través de la resolución de pistas y la caza de objetos.

Abordándolo desde el aspecto pedagógico esto se convierte en una suerte de ensayo para la toma de decisiones, teniendo que tener en cuenta varios escenarios. Permite el “intentarlo otra vez” sin que suponga un peligro mayor, proporciona la oportunidad de entrenar la selección de información relevante, hacer valoraciones de costes-beneficios o elaborar una estrategia para pasar la pantalla. Cuestiones todas que serán muy útiles en la vida de adulto.

Consumo moderado de videojuegos

Pero, como ya se sabe, los videojuegos no están exentos de peligros. La misma capacidad de absorber la atención puede provocar una conducta adictiva, evasiva, que desencadene una falta de interés por el resto de actividades. En general, los videojuegos restan actividad física y un muchas ocasiones albergan contenidos violentos, sexistas o xenófobos.

Por ello, es muy importante que haya una supervisión por parte de los adultos. Es interesante que no se deje solos a los niños jugando, por ejemplo poniendo en un espacio común la consola. La capacidad que tienen las pantallas de absorber la atención, junto con el peligro del aislamiento, hace necesario que haya un tiempo estipulado negociado para jugar.

Muy probablemente la habilidad de programar será crucial en el futuro. Hace unas semanas, con motivo de la celebración del 50 aniversario de Kids Coding, Google dedicó ese día su famoso doodle a un juego que enseñaba a programar. Las posibilidades de interacción con un videojuego mejoran la experiencia del aprendizaje.