Francia aprueba apoyo extraescolar subvencionado para acabar con la desigualdad en la educación

Francia cuenta con un sistema de educación pública que es ejemplo por varios logros, pero no precisamente por ser equitativo entre las clases sociales. Recientemente ha puesto en marcha una nueva medida que proporcionará apoyo para hacer los deberes a las familias que no pueden pagar una academia o clases particulares.
Francia aprueba apoyo extraescolar subvencionado para acabar con la desigualdad en la educación

Ester Carrasco

28/11/2017



No se puede decir que el sistema educativo francés sea ni mucho menos un fracaso. El 78% de los adultos de entre 25 y 64 años ha terminado la educación media superior. En España, por ejemplo, este nivel de estudios tan solo lo acaba el 58,3% de la población. De hecho, ocupa el sexto puesto entre los países de la OCDE con indicadores más bajos.

La desigualdad educativa entre ricos y pobres en Francia

La asignatura pendiente del sistema educativo francés es su gran desigualdad entre ricos y pobres. Según datos publicados por la OCDE hay una brecha social en las competencias que muestran en las pruebas PISA alumnos de clases sociales más desfavorecidas frente a los de familias solventes.

Esto se mide con un puntaje que, en el caso de Francia sería de 1,26. El puntaje ideal que no refleja ninguna discriminación es 1. Francia ocupa el tercer puesto entre los 38 países que analiza la OCDE. España, por ejemplo, ocupa un puesto intermedio con un puntaje de 1,18.

Resulta paradójico que sea en uno de los países que más presupuesto dedica el Estado a educación donde se produzcan más desigualdades. Hay muchos factores que influyen, pero uno destaca especialmente. La distribución social está muy localizada. Hay ciudades donde hasta el 60% de las viviendas son de protección oficial, mientras que en otras esta cifra tan solo alcanza el 3%. El alumnado de los colegios de unas zonas y otras no está compensado.

Sistema educativo francés

Cuatro horas de apoyo en los deberes de la semana

Dentro de la reforma educativa que ha aprobado el gobierno de Macron, se incluye una medida que intenta reducir la brecha social en la educación. Se trata de dar soporte escolar de refuerzo a familias sin recursos. En principio, los beneficiarios serán adolescentes de 11 a 15 años. Posteriormente se ampliará a otros ciclos. Podrán tener hasta cuatro horas a la semana de clase particular extraescolar. Serán gratuitas y las impartirán docentes en ejercicio y voluntarios jubilados.

En Francia está prohibido mandar deberes hasta los 11 años, aunque en la práctica no se lleva a cabo esta restricción. El cumplimiento con el trabajo escolar fuera de las horas de clase puede variar mucho de unas familias a otras. Unos pueden dedicar tiempo a estas labores y otros no; unos cuentan con conocimientos que pueden ayudar a sus hijos y otros no. El centro educativo proporciona una situación de igualdad para los alumnos. Las voces críticas señalan que es posible que una parte importante de las familias beneficiarias no hagan uso del derecho al apoyo escolar gratuito y que la desigualdad siga perpetuándose.

Otra de las medidas que pretenden reducir las desigualdades es reducir la ratio a doce alumnos en las clases de los centros situados en zonas con dificultades y riesgo de exclusión.

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