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Gestión eficaz del estrés en las oposiciones: 3 buenas ideas para reducirlo

Foto: Afrontando el estrés en las oposiciones con técnicas de relajación

Estrés… ¿De verdad es tan malo?

El estrés, ya lo sabemos, es una reacción natural del cuerpo ante amenazas o demandas muy altas y es imprescindible para responder adecuadamente a ciertas situaciones.

Sin embargo, cuando el estrés se vuelve incontrolable, puede provocar sufrimiento permanente y la merma de nuestras capacidades.

Y a un opositor, ¿Cómo le afecta el estrés sostenido? Lo cierto es que puede llegar a tener repercusiones en todos los aspectos de su existencia.

  • Para empezar, en su rendimiento académico, puesto que el estrés excesivo dificulta la concentración y el enfoque y merma la capacidad de retener información. Y, para colmo, puede hacer que tengamos bloqueos mentales o ataques de ansiedad el día decisivo del examen.
  • En segundo lugar, el estrés crónico puede tener un impacto negativo en la salud física de un opositor. Puede manifestarse como problemas de sueño, falta de energía, dolores de cabeza, problemas digestivos o una disminución general en la resistencia física.
  • En tercer lugar, puede acarrear problemas de salud emocional: ansiedad, depresión, irritabilidad, cambios de humor y falta de motivación son algunos de los síntomas asociados al estrés continuado por unas oposiciones. Por último, la dedicación y autoexigencia requeridas para prepararse para ese examen crucial puede llevar a un aislamiento social y al deterioro de las relaciones personales.

Ahora que te hemos presentado al lobo, no te cabrá duda de lo importante que es que, como opositor u opositora, reconozcas los efectos del estrés en tu vida y tomes medidas para controlar el estrés de manera efectiva.

 

Estrategias para afrontar el estrés en las oposiciones

Te sugerimos que te concentres en estas tres medidas para afrontar el estrés en las oposiciones.

1# Establece rutinas y descansos regulares y obligatorios

Trata de seguir un horario regular e incluye descansos programados para relajarte y recargar energías. Puedes recurrir, por ejemplo, a la técnica del Pomodoro. Oblígate a hacer breves caminatas, ejercicios de relajación, meditación o actividades que disfrutes. No pienses en estos periodos como «tiempo perdido», sino como en inversiones para que el tiempo de estudio sea realmente útil. Recuerda que el ejercicio y la alimentación saludable son cruciales para manejar el estrés.

2# Recurre a técnicas de relajación y gestión del estrés

La respiración profunda, inspirar y espirar conscientemente, es, con toda su simpleza, una técnica que no te fallará nunca. Y hay muchas más: la visualización, la práctica de yoga o escuchar música relajante.

3# Planificación y organización

Plantéate un régimen de estudio estructurado y realista que te permita cubrir los temas necesarios para el examen (lo más probable es que no sean todos: tendrás que jugar con la estadística). Divide el material en secciones más pequeñas y manejables, establece metas y plazos alcanzables y apúntalos en tu agenda. Este tipo de actuaciones son infalibles para evitar sentirte abrumado o, en el peor de los casos, estresado.


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