Da igual si estás en secundaria, en la universidad o en un curso de formación online: la presión, el cansancio y los nervios siempre suelen aparecer en época de exámenes. Es normal sentirse desbordado en estos momentos. La buena noticia es que existen formas sencillas y eficaces de organizarse mejor, para afrontar este periodo con más tranquilidad y confianza. ¿Cómo hacerlo? ¡Sigue estos pasos!
Antes de hablar de técnicas de estudio, es importante entender que el estrés en época de exámenes es algo habitual. Tu cuerpo y tu mente reaccionan ante una situación que perciben como importante. Notar nervios, dificultad para concentrarte o incluso problemas para dormir no significa que lo estés haciendo mal, sino que te importa tu rendimiento.
Aceptar esto te ayudará a no añadir más presión a la que ya existe. No se trata de eliminar los nervios por completo, sino de aprender a manejarlos.
Uno de los mayores errores en la época de exámenes es improvisar. Para evitar esa sensación de caos, la organización del estudio es fundamental.
Empieza por hacer una lista de todas las asignaturas o temas que tienes que estudiar. Después, divide cada tema en partes más pequeñas. Esto hace que sea más manejable y menos agobiante. A continuación, crea un calendario realista, teniendo en cuenta no solo lo que debes estudiar, sino también tus descansos, comidas y horas de sueño.
Es mejor estudiar un poco cada día que intentar hacerlo todo a última hora. El estudio constante reduce el estrés y mejora la memoria.
No se trata de pasar más horas delante de los apuntes durante la época de exámenes, sino de estudiar con método.
Busca un lugar tranquilo y sin distracciones. Organiza sesiones de estudio de unos 25 o 30 minutos, seguidas de pequeños descansos. Este sistema ayuda a mantener la concentración y evita el agotamiento mental. Durante el estudio, intenta no limitarte a leer. Utiliza técnicas de estudio activas:
Estas técnicas te ayudarán a comprender y a recordar mejor la información.
En época de exámenes es habitual dormir menos, comer peor y pasar muchas horas sentados. Esto afecta directamente al rendimiento académico.
Dormir bien es esencial para la memoria y la concentración. Aunque parezca que dormir menos te da más tiempo para estudiar, en realidad suele tener el efecto contrario y reduce tu rendimiento. Por eso, es muy importante que intentes mantener horarios regulares y descansar lo suficiente.
La alimentación también influye. Comer de forma equilibrada y beber agua con frecuencia ayuda a mantener la energía. Además, moverte un poco cada día, aunque sea dar un paseo corto, reduce el estrés, despeja la mente y mejora el estado de ánimo.
Los nervios antes y durante los exámenes son normales, pero pueden controlarse. Una técnica sencilla es la respiración profunda: inspira despacio por la nariz, mantén el aire unos segundos y suelta lentamente por la boca. Repetir este ejercicio varias veces ayuda a calmar el cuerpo.
También es importante cuidar el diálogo interno, lo que te dices a ti mismo/a. En lugar de decirte «no voy a ser capaz», prueba con frases más realistas como «me he preparado lo mejor que he podido», «puedo hacerlo paso a paso» o «He hecho todo lo que estaba en mi mano». La forma en la que te hablas influye directamente en tu confianza.
Durante la época de exámenes, es fácil olvidar todo el trabajo que ya hemos hecho. Confía en el esfuerzo que llevas acumulado. Nadie lo sabe todo, y ningún examen define tu valor como estudiante ni como persona.
Si un examen no sale como esperabas, úsalo como aprendizaje, no como castigo. Analiza qué puedes mejorar y sigue adelante. Aprender también implica cometer errores.
No tienes que hacerlo todo solo. Hablar con compañeros, profesores o tutores puede ayudarte a resolver dudas y a sentirte acompañado. Compartir cómo te sientes también reduce la carga emocional.
No olvides tampoco que puedes utilizar multitud de recursos que pueden ayudarte: herramientas con IA que pueden ayudarte a preparar los exámenes, apuntes, clases grabadas, foros o tutorías.
Y recuerda que la época de exámenes es intensa, sí, pero también es algo temporal. Con organización, hábitos saludables y una actitud realista, es posible superarla con más calma y seguridad. Confía en ti, avanza paso a paso y recuerda que cada esfuerzo cuenta.

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