Según los datos que se desprenden del Observatorio del Opositor 2026, un estudio elaborado por Opositatest a partir de 2.070 entrevistas online, la estabilidad y, sobre todo, la capacidad de organizar el tiempo libre que proporciona el empleo público, es la principal razón para opositar.
En conjunto, el estudio muestra hasta qué punto muchas personas están dispuestas a renunciar a elementos habituales del empleo privado (como salario, promoción o teletrabajo), si la alternativa les permite conciliar mejor en sus vidas.
Uno de los datos más relevantes que ofrece este estudio es que 8 de cada 10 profesionales que trabajan aceptarían bajarse el sueldo a cambio de ser funcionarios. De media, estarían dispuestos a renunciar a un 10-11% de su salario actual, si eso les garantiza un empleo público.
Los opositores más jóvenes son los que mayor reducción de salario aceptarían. Entre los menores de 26 años que trabajan, el 42% aceptaría una bajada superior al 15% por acceder a una plaza pública y un 13 % renunciaría a más del 20%.
De hecho, el 88% dejaría pasar un ascenso si la alternativa garantiza horario fijo, y el 86% aceptaría perder el teletrabajo a cambio de lograr la plaza.
Esto no significa que el salario no importe, pero sí que el sueldo ya no es el único factor decisivo. Para muchos jóvenes, tener un horario fijo, saber cuándo se entra y cuándo se sale, vivir con menos estrés, y poder organizar su semana o su vida personal pesa más que cobrar un poco más a final de mes.
El estudio ayuda a entender también por qué el interés por opositar no se extiende únicamente entre personas desempleadas. Uno de los datos más llamativos es que el 65% de los opositores está trabajando actualmente. Y entre quienes trabajan, un 43% tiene contrato indefinido y la antigüedad media en su puesto supera los tres años.
Entonces, ¿Por qué opositan?
El Observatorio del Opositor 2026 de OpositaTest refleja que, para muchas personas, tener empleo ya no garantiza estabilidad real.
Jornadas largas, horarios imprevisibles, dificultades para conciliar, cambios constantes y poca capacidad para planificar el futuro hacen que el empleo privado no siempre encaje con el proyecto de vida que muchos estudiantes y jóvenes trabajadores desean. Opositar se convierte así en una forma de recuperar el control del tiempo, algo que cada vez se valora más.

La falta de estabilidad laboral no solo afecta al trabajo. También impacta directamente en la vida personal.
Según el Observatorio, el 68% de los opositores ha pospuesto decisiones importantes por no contar con una situación laboral estable. Comprar una vivienda, independizarse, formar una familia o incluso emprender un proyecto personal son planes que muchos dejan en pausa.
Entre los jóvenes, este efecto es todavía más acusado. La incertidumbre prolongada hace que opositar se perciba como una inversión a medio plazo para poder avanzar en otras áreas de la vida.
El estudio también pone el foco en quienes ya tienen hijos. Un tercio de los opositores ha pospuesto tener hijos por no contar con estabilidad en su empleo, y más de la mitad de los opositores con hijos afirma que empezó a opositar para poder conciliar mejor y pasar más tiempo con ellos
Además, un 33% reconoce haber sufrido discriminación laboral por ser padre o madre, y un 40% ha tenido problemas con permisos para el cuidado de sus hijos. En este contexto, el empleo público aparece como una alternativa más previsible y compatible con la vida familiar.
Por otro lado, la Oferta de Empleo Público ha alcanzado cifras históricas, superando las 40.000 plazas anuales en los últimos ejercicios. Además, los procesos se están agilizando y las convocatorias se publican con mayor previsibilidad.
>> Si estás pensando en opositar, echa un vistazo a nuestra sección de OPOSICIONES
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